Mientras el debate sobre el cambio climático se intensifica, surge una pregunta clave: ¿por qué el foco apunta ahora hacia la ganadería y no hacia otras fuentes importantes de metano? Sobre esta cuestión reflexionamos en las siguientes páginas, con el propósito de desmitificar algunos aspectos de este conflicto que perjudica cada vez más al sector ganadero.
La a relación entre los rumiantes y las emisiones de metano es real y científicamente comprobada. La metanogénesis es el proceso por el cual ciertos microorganismos ruminales producen metano (CH4) como subproducto de la digestión en el rumen, la cámara más relevante del estómago de los rumiantes (como va- cas, ovejas y cabras). Este gas se libera principalmente por eructos (figura 1, pág. sig.).
Desde hace años, los veterinarios hemos estado atentos al metano que producen las vacas, no solo porque representa una pérdida de energía que podría aprovecharse para mejorar su reproducción o la calidad de su leche y carne, sino también porque puede desencadenar problemas digestivos graves, como el timpanismo o meteorismo ruminal. Lo curioso es que, tras décadas estudiando estos efectos en la salud animal, ahora ese mismo metano de siempre se ha convertido en protagonista del debate sobre el cambio climático.
¿Quién lo diría? Ganaderos y veterinarios tenemos mucho que decir en este debate. Desde nuestras experiencias y conocimientos, podemos aportar una visión realista sobre el papel de los rumiantes en el medio ambiente, frente a las nuevas corrientes que los señalan como principales responsables de la contaminación. Es fundamental que nuestras voces se escuchen para equilibrar la discesión y evitar que la opinión pública se base solo en percepciones o ideologías, dejando de lado la verdadera complejidad del tema.
Como hemos mencionado, los rumiantes siempre han producido metano, una cantidad que varía según su dieta y el manejo que reciben. Sin embargo, es un gran salto —y no exento de polémica— pasar de este hecho biológico a la dura crítica que hoy enfrentan las explotaciones ganaderas. El sector pecuario gallego ha invertido mucho en los últimos años en formación, tecnología y buenas prácticas para mejorar su impacto y bienestar animal. Resulta injusto que una actividad que ha sido pilar del sustento alimenticio durante siglos pase de ser vista como de “heroica” a ser señalada actualmente “villana” y principal responsable del cambio climático. La realidad merece un análisis más equilibrado.
«DESDE NUESTRAS EXPERIENCIAS Y CONOCIMIENTOS, PODEMOS APORTAR UNA VISIÓN REALISTA SOBRE EL PAPEL DE LOS RUMIANTES EN EL MEDIO AMBIENTE, FRENTE A LAS NUEVAS CORRIENTES QUE LOS SEÑALAN COMO PRINCIPALES RESPONSABLES DE LA CONTAMINACIÓN»
Pero vayamos poco a poco… Para empezar, el rumen actúa como un biorreactor natural, lo que per- mite a las vacas transformar pastos y forrajes en nutrientes útiles. Sin él, no podrían aprovechar la energía de los vegetales fibrosos.
Se trata de una de las maquinarias más perfectas que existen en la naturaleza, pues es capaz de transformar vegetales, indigestibles para el ser humano, en un gran capital como es la leche, la carne (en forma de proteína, utilizada por el ser humano de una forma eficaz, hecho que no aportan otros sustitutos vegetales o sintéticos), la piel o los terneros.
Su gran capacidad, en relación con otras vísceras digestivas, permite una mayor retención y fermentación del alimento, lo que mejora la digestibilidad de los forrajes y la eficiencia en la utilización de los nutrientes. Sin embargo, esta eficiencia depende también de otros factores como el pH, el equilibrio microbiano y la tasa de pasaje del alimento.
El manejo adecuado de la dieta y la salud ruminal son, pues, esenciales para aprovechar al máximo la capacidad digestiva del rumen. Para este proceso se requiere una amplia variedad de microor- ganismos con distintas funciones (figura 2, pág. sig.):
• Bacterias: son el grupo más numeroso y diverso; representan hasta dos tercios de la biomasa microbiana. Se clasifican según el sustrato que degradan: bacterias celulolíticas (degradan celulosa), amilolíticas (almidón), proteolíticas (proteínas) y lipolíticas (grasas).
• Protozoos (microorganismos que se hallan en ambientes húmedos o acuáticos y que podrían considerarse como animales microscópicos): constituyen hasta el 50 % de la biomasa Son importantes en la degradación de partículas alimenticias y en la regulación de la población bacteriana, ya que pueden depredar bacterias. También participan en la formación de ácidos grasos y en el metabolismo del nitrógeno, generador de proteína.
• Hongos: son los microorganismos de mayor tamaño. Su principal función es degradar la fibra vegetal al penetrar la pared celular, facilitando así el acceso de las bacterias a estos sustratos.
• Arqueas metanogénicas (microorganismos unicelulares que no poseen núcleo): aunque menos abundante son esenciales para la eliminación del hidrógeno producido durante la fermentación.Esto ayuda a mantener el equilibrio electroquímico en el rumen.
• Virus (bacteriófagos): infectan y regulan poblaciones bacterianas, influyendo en la dinámica de la microbiota ruminal, aunque su papel específico aún se sigue estudiando.
Gracias a la acción conjunta de estos microorganismos, las vacas pueden transformar materiales que serían indigestibles para otros animales en energía y nutrientes valiosos.
Así, no solo aprovechan al máximo los recursos vegetales, sino que también convierten pasto y forrajes en productos tan vitales para el ser humano como la leche y la carne (figura 3, pág. sig.). Como resultado de esta intrincada combinación de microorganismos y nutrientes, uno de los desechos generados ha sido siempre el metano. La principal forma en que los rumiantes lo emiten es a través del eructo.
ARTÍCULO COMPLETO….. https://ganaderiasos.com/2026/02/02/metano-vacas-y-cambio-climatico-realidad-o-exageracion-mediatica/

